Deporte escolar (II)

noviembre 24, 2010
Marcos Domato

Como hablé en el anterior post sobre deporte escolar, es fundamental que se cumplan unas características que hagan que la calidad de las actividades ofertadas sea alta.


Hoy hablaré sobre qué cosas se deben hacer y que cosas no, dependiendo del grupo de edades con el que estemos tratando.

Muchas veces por carecer de información o simplemente por intentar hacer aquello que funciona en los equipos grandes, no nos damos cuenta de que estamos tratando con niños y no con adultos. Los niños y niñas en etapa escolar están en pleno desarrollo físico y psicológico por lo que incidir en ciertos ejercicios puede ser perjudicial para ese desarrollo ya que probablemente sus sistemas neuromuscular y esquelético no estén preparados para ello.

  • Entrenamiento de fuerza: Se divide en fuerza máxima, fuerza explosiva y fuerza resistencia.

1. Fuerza máxima: Es la mayor fuerza que es capaz de desarrollar el sistema nervioso y muscular por medio de una contracción máxima voluntaria.

Podemos empezar a entrenarla de forma general (2-3 veces por sermana) y lúdica en todos los grupos musculares entre los 12-13 años hasta los 16-17 años. A partir de los 18 años ya podemos realizar entrenamientos orientados a los grupos musculares en los que la fuerza máxima tiene mayor presencia dependiendo de la modalidad deportiva.

2. Fuerza explosiva: Es la capacidad del sistema neuromuscular de vencer una resistencia a la mayor velocidad de contracción posible.

Podemos empezar a entrenarla de forma general y lúdica (2-3 veces por semana) en todos los grupos musculares entre los 8-9 años y los 14- 15 años. A partir de los 16 años ya podemos realizar entrenamientos específicos para los grupos musculares más importantes en la modalidad deportiva.

3. Fuerza resistencia: Es la capacidad de mantener una fuerza a un nivel constante durante el tiempo que dure una actividad deportiva.

Podemos empezar con esta manifestación de la fuerza entre los 10-11 años y 12-13 años siempre que no hagamos más de 2 sesiones semanales y con resistencias bajas. Podremos aumentar a 3 las sesiones semanales y aumentar ligeramente la intensidad hasta los 15-16 años. A partir de ahí podremos orientar el entrenamiento a los grupos musculares implicados en la modalidad deportiva y con la intensidad que ésta nos exige.

  • Entrenamiento de velocidad:

Entre los 8-10 años podremos comenzar con el entrenamiento de velocidad de reacción con métodos de carrera de relevos y reacción ante un sonido o un gesto, etc.

De 10 a 12 años tanto chicos como chicas podrán realizar un mayor trabajo de velocidad con carrera, trabajo de sprint y manteniendo los parámetros del periodo anterior.

Entre los 12-14 años, los chicos mantendrán el trabajo anterior, mientras que las chicas podrán aumentar progresivamente la intensidad del trabajo de velocidad.

Entre los 14 y 16 años ya podremos realizar un trabajo más específico de fuerza-velocidad que consiste en realización de ejercicios de fuerza a la máxima velocidad posible. También se mantendrá el trabajo de velocidad de reacción e introduciremos series de velocidad que trabajen la resistencia anaeróbica lactácida. Con resistencia a la velocidad y resistencia a la velocidad máxima.

A partir de los 16 años podremos realizar ya el trabajo específico a la modalidad deportiva.

  • Entrenamiento de resistencia: Lo dividiremos en resistencia aeróbica y resistencia anaeróbica.

1. Resistencia aeróbica: Se puede comenzar con el trabajo de resistencia aeróbica a partir de los 7-8 años a baja intensidad con distancias medias-cortas e ir aumentando progresivamente la intensidad hasta los 15-16 años. A partir de ahí se puede sistematizar el trabajo aeróbico con distancias largas.

2. Resistencia anaeróbica: No comenzaremos este trabajo hasta los 10-12 años y mantendremos intensidades bajas con pocas repeticiones hasta los 13-14. A partir de esta edad podremos aumentar la intensidad y número de repeticiones trabajando ya en acidez por lactato.

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Todas las edades de inicio de trabajo deben respetarse ya que trabajar, por ejemplo, la fuerza máxima a los 7 años puede causar deficiencias en el desarrollo posterior del músculo y del sistema esquelético y estaremos hipotecando, no sólo el rendimiento futuro, sino la salud de nuestros deportistas.

Las edades marcadas son edades sensibles a determinados trabajos ya que en ese momento el sistema neuromuscular y esquelético son más receptivos y estaremos preparando a nuestro deportista para rendimientos mayores en un futuro.

Por tanto, realizar un trabajo determinado fuera de las edades marcadas, puede tener desde consecuencias poco importantes como falta de rendimiento a consecuencias graves como propensión a lesiones y desarrollo musculoesquelético deficiente.

En la próxima entrada de esta serie de 3 posts sobre deporte escolar trataremos el tema de la técnica y la táctica.

Bibliografía:

  • García García, Óscar. (2009). Materia: Teoría e Práctica do Adestramento. Universidade de Vigo, Facultade de Ciencias da Educación e o Deporte.

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Marcos Domato

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2 Comments. Leave new

muy buen post….hacia falta tener un post con estas cuestiones, en donde los técnicos se puedan basar para hacer sus planificaciones.

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Gracias compañero, era algo que llevo tiempo pensando que es necesario ya que en pocos sitios hablan del tema y vas por ahí y ves entrenadores haciendo verdaderas barbaridades.

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