Comportamientos compulsivos y dependencia al ejercicio

marzo 05, 2012
Veronica Varela

El rol del ejercicio físico en el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades ha sido altamente reconocido en las dos últimas décadas, sin embargo la prevalencia de la obesidad en Estados Unidos continúa incrementando. Entre 1980 y 1990, el porcentaje de obesidad se elevó en un 40% entre la población general, y entre 1980 y 2000, la prevalencia de la obesidad se incrementó en un 50% en niños. Como ya sabemos, el incremento del Índice de Masa Corporal es un factor grave, por el hecho de que provoca un  aumento del riesgo de sufrir enfermedades de tipo coronario, diabetes y demás. Sin embargo, la obesidad se puede contra atacar con un programa apropiado de actividad física, una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.

Para advertir acerca del riesgo de sufrir problemas de salud asociados a un estilo de vida inactivo, organizaciones, profesionales y medios de comunicación relacionados con la salud continúan enfatizando los beneficios del ejercicio a través de diferentes campañas como  ‘‘the  national strategy for improving the health of the American people by the year 2000’’ ‘‘Promoting Better Health for Young People Through Physical Activity and Sports. ’’ Pero el ejercicio físico no solo mejora la salud física, si no que también el bien estar psicológico. Sin embargo, a pesar de que el ejercicio mejora los niveles de depresión, ansiedad, y síntomas asociados al síndrome premenstrual, además del estado de animo, la autoestima y la imagen corporal, todavía no está claro cual es la frecuencia adecuada, la duración, intensidad y que tipo de ejercicio produce mayores beneficios. Así mismo, Coen y Ogles encontraron que  los practicantes compulsivos de actividad física son los que presentan mayores niveles de ansiedad. Al mismo tiempo, altos niveles de depresión han sido relacionados a casos clínicos y no clínicos de Desordenes Alimenticios. A partir de aquí, se describe un nuevo concepto que trata de describir este tipo de situaciones, “Ejercicio Dependencia” y De Coverley Veale describe el siguiente diagnóstico para este desorden:

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  1. Establecimiento de una rutina de ejercicio físico una o mas veces por día.
  2. Dar prioridad sobre otras actividades al mantenimiento del patrón de ejercicio físico establecido.
  3. Aumento de la tolerancia a la cantidad de ejercicio establecida en los últimos años.
  4. Síntomas de abstinencia relacionados con el estado de ánimo tras el cese de la rutina de ejercicio.
  5. Alivio de los síntomas haciendo mas ejercicio.
  6. Tener conciencia de una actitud compulsiva ante el ejercicio.
  7. Restablecimiento rápido de la rutina de ejercicio y los síntomas de abstinencia después de un período de abstinencia

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Muchos profesionales del ámbito de la actividad física se familiarizaron con la dependencia al ejercicio físico, aunque su uso se limitaba en gran medida a corredores, especialmente  de maratón. Incluso hay artículos que sostienen que los corredores tienen mejor estado de animo cuando entrenan que cuando no. Sin embargo, el concepto de dependencia al ejercicio, del que se habla actualmente se trata de una  situación mucho más grave. Ya que se esta a diagnosticar  individuos con trastornos alimenticios con dependencia al ejercicio, cada vez mas. ” La anorexia atlética”  y  “Anorexia Activa” ‘ son dos nuevos términos utilizados para referirse a las personas que presuntamente tienen una base biológica de auto inanición a este síndrome, activado por la dieta y las rutinas de ejercicio físico. Aunque muchas personas que sufren de anorexia y bulimia y que practican ejercicio compulsivamente para quemar calorías,  no tienen un diagnóstico clínico de trastorno de alimentación. Por lo  que se describe de una adicción o dependencia de la actividad física excesiva, al tener sentimientos de culpa cuando no son capaces de realizarlo a pesar, en algunos casos de sufrir por lesiones.

La dependencia al ejercicio puede clasificarse en subtipos primarios y secundarios. Siendo los primarios aquellos que encuentran el ejercicio como un fin en sí mismo y la pérdida  peso y la dieta como un medio para mejorar el rendimiento. Por otro lado, los individuos con dependencia secundaria sufren de un diagnóstico primario de anorexia o bulimia nerviosa y utilizan el ejercicio físico para bajar de peso o compensar los atracones de comida. La dependencia del ejercicio en personas con trastornos de la alimentación puede representar serios riesgos para la salud, y entre estos se incluyen aquellos que van al gimnasio durante horas todos los días, los que cancelan otras actividades por hacer actividad física extenuante, primando la práctica de ejercicio ante cualquier otra cosa. A pesar de que estas personas son vistas como personas motivadas y dedicadas a esta práctica, muchos de ellos pueden estar relacionados con un estado de obsesión psicológico con la actividad física.

 En relación con la gente joven y especialmente los universitarios hay estudios que muestran que  la prevalencia de dependencia al ejercicio es  mucho más elevada entre las mujeres que los hombres. Sufriendo mayores síntomas de abstinencia, tales como anhelo del ejercicio, sentirse hinchado, estar mas tenso, deprimido y ansioso si no podían hacer ejercicio. De esta manera, las mujeres utilizan el ejercicio para evitar estos estados afectivos negativos más a menudo que los hombres. Otro estudio estableció que, aunque el mayor motivo de la práctica de actividad física compulsiva fue por delgadez y pérdida de peso y no por actitudes bulímicas o insatisfacción del cuerpo, este tipo de comportamientos eran típicos en ambos sexos.

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En otro estudio llevado a cabo en una Universidad Gallega, de un total de 258 de alumnas matriculadas en las titulaciones de Enfermería(N), Fisioterapia (F) y Diplomatura en Magisterio especialidad Educación Primaria (E), un  19,4% de E y un 15.3% de N, estaba relacionado con algún tipo de desórdenes alimenticios. Así mismo se estableció una cierta asociación entre la práctica de actividad física  y los más altos niveles de  gasto calórico, lo que equivale a una mayor posibilidad de padecer TCA (Trastornos de Conducta Alimentaria = Desórdenes Alimenticios). Sin embargo esto se  reveló como significativo únicamente en el grupo E.

Así pues las investigaciones futuras deberían examinar las diferencias de género en relación con la práctica del ejercicio, así como una respuesta adaptativa a los estados emocionales negativos y la posibilidad de que tal comportamiento puede llegar a convertirse en un problema por derecho propio. Los análisis multivariados en las mediciones de dependencia de ejercicio demostraron  claras relaciones positivas entre los desórdenes alimenticios y el comportamiento dependiente a la actividad física. De esta manera, Los individuos que informaron de estados de ánimo depresivos, mejoraron relativamente después de la práctica deportiva.

Para finalizar dejamos un apartado abierto para analizar el motivo psicológico por el cual un individuo con actitudes compulsivas ante el ejercicio tiende a caer en comportamientos bulímicos, principalmente.

Bibliografía:

Imagen 1|mrcapetown.co.za

“Exercise dependence and attitudes toward eating among young adults”  Christine F. Zmijewski, Matthew O. Howard*Comorbidity and Addictions Center, George Warren Brown School of Social Work, Washington University, Box 1196, 1 Brookings Drive, St. Louis, MO 63130-4899, USA

Compulsive Exercise: The Role of Personality, Psychological Morbidity, and Disordered Eating Huw Goodwin, Emma Haycraft,  Anne-Marie Willis, Caroline Meyer,  International Journal of Eating Disorders 44:7 655–660 2011

Hábitos saúdables dos estudiantes do campus de pontevedra. Estudio comparativo. Tesis Verónica Varela Mato.

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Veronica Varela

Investigadora Predoctoral “Healthy habits and drugs Consumption in University Students”, Licenciada en Actividad Física y Ciencias del Deporte, Diplomada en Magisterio: especialidad en Educación Física en la Universidad de Vigo. Ha realizado intercambios internacionales para el doctorado en Loughborough University, Inglaterra, y en la Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil.

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Veronicavarelamato
11 marzo, 2012 9:21 pm

Acabo de leer un articulo en el que se afirma que en el 39% de pacientes de Anorexia Nerviosa y el 23% de pacientes de Bulimia Nerviosa tienen una “actitud compulsiva en la práctica del ejercicio”. Lo que contradice mi último parrafo del artículo el cual dice “Para finalizar dejamos un apartado abierto para analizar el motivo psicológico por el cual un individuo con actitudes compulsivas ante el ejercicio tiende a caer en comportamientos bulímicos, principalmente”. De todas formas seguiremos hablando de ello en proximos articulos.

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