Papel de la actividad física en el tratamiento de la obesidad

agosto 13, 2012
Héctor Tarrío

En el siguiente artículo vamos a tratar el papel que tiene la actividad física en el tratamiento y sobre todo la prevención de la obesidad. No hace mucho publiqué un artículo sobre una pastilla que sale a la venta en EE.UU como tratamiento para la obesidad, y me parece muy bien, pero debemos darnos cuenta de que el objetivo no debe ser tratar, sino que debemos luchar por la prevención, cosa que por las grandes empresas farmacéuticas y su gran poder en la sociedad moderna.

Haceros la siguiente pregunta ¿Cuanto se ahorraría la sanidad si se instaurara un buen sistema de prevención?, solamente con incluir 30 minutos de actividad física diaria, en donde tengamos un gasto energético mayor que estar sentado delante del ordenador o la televisión conseguiremos evitar la ganancia de peso que se consigue con los años, esto traducido no es solamente “kilos de menos” sino que son:

  • Disminución de la mortalidad.
  • Mejora de la salud cardiovascular.
  • Previene multitud de enfermedades.
  • Refuerza la integridad musculo-esquelética.

El fomento de la actividad física debe utilizarse en la prevención desde la infancia hasta la edad adulta.

La actividad física es utilizada en todos los programas de pérdida de peso, combinado claramente con una restricción calórica o dieta, esto ha sido estudiado extensamente, en donde  además de todos los beneficios de la actividad física, si la utilizamos paralelamente con una dieta lograremos una reducción de peso mayor que con la dieta sola.

Existe una pequeña evidencia que sugiere que el ejercicio solo provoca magnitudes de pérdida de peso muy similares a cuando solo modificas la ingesta calórica (National Heart, Lung and Blood Institute, 1998), pero en una revisión de Ross (2000) concluyó que cuando el déficit de energía se mantiene constante el ejercicio puede inducir a la pérdida de peso. Este mismo autor, demostró que con un déficit de energía de 700 Kcal provocado solamente por ejercicio con una ingesta calórica constante puede resultar en una pérdida de peso de 7,6 kg en 3 meses, en cambio si este déficit se hace solamente reduciendo la ingesta (dieta sin ejercicio) la pérdida de peso será de 7,4 kg.

Cuando ambas se asocian (dieta y ejercicio) el mayor beneficio que podemos observar es la preservación de la masa magra o masa muscular, además de conseguir mantener durante más tiempo la pérdida de peso conseguida, aumentando la oxidación de las grasas, principalmente de la región central del cuerpo.

Existen evidencias de que los cambios en el peso corporal están influenciados por la genética de los individuos, hay personas que responden positivamente, reduciendo el peso corporal al incluir un programa de ejercicio físico, pero otras no tienen resultados (Bouchard et al., 1994), así mismo si existe un componente genético, también se observan diferencias según el género, en donde (Wood et al, 1991) observaron que el efecto del ejercicio es mayor en los hombres.

[stextbox id=”alert” bgcolor=”13b3eb”]El ejercicio puede ser prescrito como un medicamento, teniendo en cuenta el tipo, duración, frecuencia, y analizando los resultados obtenidos, pero en la actualidad los profesionales de la actividad física están bastante apartados de la sanidad.[/stextbox]

¿Que pasaría si los profesionales de la actividad física para la salud realizaran su trabajo en la sanidad pública? la dejo en el aire…

Me gustaría destacar que existen los médicos deportivos, pero estos claramente son muy pocos y al final el que te receta realizar actividad física es tu médico de cabecera que seguramente sepa los beneficios del mismo, pero no está especializado, y te receta “haz ejercicio” en vez de explicarte correctamente como cuando y donde, cosa que los prospectos de cualquier medicamento si dicen.

Una actividad física controlada y supervisada puede tener grandes beneficios y prevenir las lesiones que se pueden producir por una mala práctica, existen multitud de estudios que nos hablan de los beneficios de la actividad física de intensidad baja-moderada, como los que ya hemos dicho: mejora cardiovascular y metabólico, pero además tiene otros muchos que están muy relacionados con enfermedades muy conocidas, ayudándonos a mejorar el control de la glucemia, lipidemia, presión arterial, incluso logrando una mejor distribución de nuestra grasa corporal.

Qué opináis:

  1. ¿Sois de los que pensáis que el ejercicio físico no ayuda en el tratamiento de la obesidad o en la prevención de la misma?

Si os interesa saber como debe ser un programa ideal de pérdida de peso pulsar aqui.

BIBLIOGRAFÍA:

Márquez, S.; Garatachea, N. et. al. “Actividad física y salud”

The following two tabs change content below.

Héctor Tarrío

Director Buenaforma Sport Coaching Experts. Entre mis formaciones destacar la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Master en Gestión de Instalaciones deportivas (Universidad Politécnica de Valencia). Entrenador Personal NSCA-CPT (National Stregth and Conditioning Association). Entrenador Superior de Natación (RFEN). Entrenador Superior de Triatlón (FETRI) Cursando Master en Alto Rendimiento en Deportes Ciclicos (Universidad de Murcia) Apasionado del entrenamiento personal, del rendimiento deportivo en deportes de resistencia y la prevención de lesiones.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies