Hipertensión arterial en los diferentes deportes

noviembre 05, 2013
Héctor Tarrío

Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la hipertensión arterial (HTA), pero como es un tema bastante común en todo centro deportivo volvemos a incidir en algunos aspectos que nos hemos dejado en el tintero. Si no has leído los anteriores artículos sobre el tema te recomiendo que dediques unos minutos a leer los siguientes artículos:

Aproximadamente un 20% de la población tiene hipertensión arterial, y aunque en la actualidad las revisiones y los tensiometros se encuentran en muchas casas, no es tan difícil encontrarse con que una persona con hipertensión no diagnosticada comience una práctica deportiva sin haber realizado una valoración previa. Sabemos que el ejercicio físico tiene grandes beneficios para los pacientes con hipertensión, pero en personas que padecen una hipertensión severa un nulo control y planificación deportiva puede causar grandes prejuicios a su sistema cardiovascular. Me viene a la mente una pregunta muy sencilla, ¿Cuantos de vosotros habéis realizado una prueba de esfuerzo?, seguramente muchos no sabréis ni lo que es, y ese es el mayor problema. Queremos potenciar una vida activa desde niño hasta la edad más adulta, pero ¿Cuantos de esos niños realizan una prueba de esfuerzo en su club o por su federación correspondiente?

Dejando un poco de lado estas preguntas que os planteamos, vamos a adentrarnos un poco más en el caso de los deportistas hipertensos. Una presión arterial elevada en un deportista o futuro deportista puede ser causada por 3 caminos diferentes. Uno de ellos será el dopaje y sinceramente lo vamos a dejar de lado ya que todos sabemos los riesgo del doping. El primero de estos será la etiología habitual de la HTA, apareciendo en un 30% de la población deportista al igual que en la población general (Ministerio de Sanidad, 1993), aunque si analizamos detenidamente los grupos de deportistas que padecen hipertensión arterial según su disciplina deportiva las cosas cambian bastante. Esto da lugar a la 2ª razón de HTA entre los deportistas: HTA inducida por el ejercicio, siendo mucho más comunes en las disciplinas que tienen un mayor componente isométrico en su entrenamiento como puede ser la halterofilia o deportes como el judo o la lucha.

A día de hoy sabemos que cualquier ejercicio hace que aumente nuestra presión arterial sistólica, especialmente en el ejercicio estático en donde debemos mantener una tensión muscular durante un tiempo más o menos prolongado, haciendo que nuestra presión arterial sistólica y diastólica aumenten paralelamente. En el caso de deportes como la halterofilia  la presión arterial sistólica incluso se puede elevar durante momentos puntuales por encima de los 220 mm Hg, cosa que por ejemplo no se da en un ejercicio dinámico sin contracciones isométricas largas.

Otro aspecto a tener en cuenta según las afirmaciones anteriores es que normalmente los deportes que implican una mayor contracción isométrica suele ir acompañado de deportistas con una masa corporal elevada, la cual está relacionada con el incremento de la presión arterial.

Cómo ya hemos comentado en otras ocasiones el ejercicio aeróbico o más bien un ejercicio que implique contracciónes isotónicas, evitando las contracciónes isométricas será lo más recomendable para estas personas, pero como hemos dicho en un principio debemos saber si nuestro deportista tiene HTA.

Los riesgos a los cuales está sometido nuestro deportista hipertenso están relacionados con las presiones que este impone durante su práctica deportiva sobre las arterias que están lesionadas por la HTA, sobre todo si la elevación no es acompañada de una reducción  de las resistencias periféricas como ocurre en el ejercicio dinámico. Por ejemplo en un entrenamiento de fuerza isométrico, estas presiones periféricas en lugar de disminuir, aumentan a medida que la contracción se mantiene en el tiempo. Dicho esto podemos afirmar que “el entrenamiento isométrico debemos evitarlo (ACSM, 1993) y debemos incluir un entrenamiento dinámico o incluso estático”  (Maron BJ, et al. 1993)

No debemos generalizar en cuanto a un diseño de un programa ideal para todos los hipertensos, ya que cada persona es diferente y pueden variar muchos factores.

La valoración previa de nuestros deportistas, especialmente por parte de los médicos debe ser obligatoria, y realizarla anualmente, sobre todo una evaluación cardíaca, al mismo tiempo debemos implicar a nuestro médico en nuestra actividad física diaria, el cual será el mejor previsor de futuras enfermedades, sobre todo si llevamos un registro de su tensión arterial, que unido a los antecedentes familiares y personales nos darán mucha información de cara a la prevención de enfermedades cardiovasculares.

La tensión arterial es un factor de riesgo muy importante a tener en cuenta en nuestros deportistas, especialmente en aquellos que practican deportes como los ya mencionados anteriormente. Cómo prevención en la exploración médica debería existir una serie de pruebas para descartar posibles problemas cardiacos. Ya no hablo de hacer pruebas de esfuerzo a todo el mundo, dejando estas para aquellas personas que tienen un historial y unos antecedentes familiares concretos. Lo que si debería existir desde edades tempranas será un control mediante electrocardiograma y una radiografía del tórax, y aunque esto no nos aporte todos los detalles necesarios para conocer como varía nuestra presión arterial según el ejercicio que realizamos, por lo menos se pueden observar algunas patologías severas.

Otra cuestión a tener en cuenta en los deportistas hipertensos es la medicación, en donde estos fármacos ocultan el esfuerzo del ejercicio, siendo inutil guiarse por la frecuencia cardíaca para valorar la intensidad del ejercicio. Por ejemplo los betabloqueantes además de disminuir la frecuencia cardíaca durante el ejercicio, también disminuyen la FC en reposo, en cambio los diuréticos acentuarán la deshidratación con el riesgo que eso supone para una persona que está realizando una práctica deportiva.

BIBLIOGRAFIA

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Araceli Boraita Pérez Et Al. (Sociedad Española de Cardiología) “Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología sobre la actividad física en el cardiópata” Visto en: pdf.revespcardiol.org

Hipertensión y Deporte – El blog de Francisco Gilo

Imagen 1 |  Rusell Burton Imagen 2 | naukas.com

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Héctor Tarrío

Director Buenaforma Sport Coaching Experts. Entre mis formaciones destacar la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Master en Gestión de Instalaciones deportivas (Máster en Gestión de la Universidad Politécnica de Valencia). Entrenador Personal NSCA-CPT (National Stregth and Conditioning Association). Entrenador Superior de Natación (RFEN). Apasionado del entrenamiento personal, del rendimiento deportivo en deportes de resistencia y la prevención de lesiones.

2 Comments. Leave new

manuel Fuentes Piñero
6 diciembre, 2015 7:32 pm

practico ciclismo de montaña habitualmente unos 600 km al mes en algunas ocasiones cuando me he tomado la tensión en el mismo dia que he hecho un entrenamiento he obtenido valores altos como por ejemplo 150mm y 72mm de baja siempre observo que esta muy descompensada es decir tiendo a tener valores altos de la maxima mientras que ne la minima son normales, por favor me podeis indicar que tipo de posible hipertensión se esta produciendo en mi organismo y cual podria ser la causa, si no fumo ni bebo , alimentación sana mido 172cm y peso 78kg mi analitica me da el colesterol por debajo incluso del valor minimo.

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Héctor Tarrío
4 enero, 2016 4:50 pm

La presión arterial a lo largo del día no es estable, va variando continuamente, por ello se recomienda siempre tomarla a la misma hora del día y en las mismas condiciones. Ya sin hacer ejercicio la presión arterial aumenta por la mañana, poco después de levantarse, cae por la tarde y vuelva a subir a principios de la noche.
Durante el ejercicio la presión arteríal aumenta y posteriormente suele ocurrir un descenso debido a la dilatación de los capilares musculares y la mayor distribución de la sangre.
Prueba a medir la tensión arterial un día que no tengas ningún estrés de ejercicio físico, aunque lo principal será hacerle esta pregunta a un cardiólogo.

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