Dieta cetogénica: ¿En que puede beneficiar a los deportistas?

enero 20, 2014
Pablo Zumaquero

¿QUÉ ES UNA DIETA CETOGÉNICA?

Lejos de hablar de si es más beneficiosa o no para el rendimiento deportivo, en este post sólo vamos a definir qué es la dieta cetogénica y cuáles son sus bases fisiológicas para que cada uno pueda elegir libremente la opción que más le parezca adecuada. Aunque es un tema muy extenso, vamos a intentar resumirlo en algunos párrafos.

La dieta cetogénica se basa en consumir en torno a la mitad de tu peso, o menos, en hidratos de carbono al día, en una sola ingesta o repartida a lo largo del mismo. Por ejemplo si pesas 80 kg, tomar menos de 40 g de hidratos. El resto de nutrientes serían de entre 1.5 – 2.5g por kilogramo de peso en proteínas, y todo lo que sobre, en grasas, con predominio de las saturadas. No se debe olvidar una correcta hidratación y aporte de electrolitos.

DIETA CETOGENICA-w580

El objetivo de tal reducción es consumir las reservas de glucógeno (largas cadenas de glucosa con las que guardamos los hidratos de carbono en nuestro cuerpo) hasta que se agoten, forzando al cuerpo a generar la energía necesaria para su funcionamiento a partir de otros sustratos energéticos, como la grasa y las proteínas.

En esas condiciones entramos en estado de cetosis fisiológica, llamada así por la formación a partir de la grasa de unos compuestos llamados “cuerpos cetónicos”, que también sirven de sustrato energético para muchos tejidos, incluido el cerebro.

Las reservas de hidratos o glucosa, se guardan en 2 lugar en forma de glucógeno:

  • En el hígado, donde se irá liberando lentamente para mantener un nivel constante de glucosa en la sangre, necesaria para la función normal de muchos tejidos. Además, el hígado tiene la capacidad de crear glucosa “de nuevo” a partir de grasas, lactato o aminoácidos, manteniendo un nivel constante de glucosa en sangre para los tejidos.
  • En el músculo, donde se acumula para su uso exclusivo en el mismo músculo, sobre todo en ejercicios de alta intensidad, donde no hay tiempo para que entre suficiente oxígeno para quemar la grasa, teniendo que optarse por combustionar esa glucosa.

Fisiológicamente, el fundamento de esta dieta, es que el cuerpo puede trabajar en ausencia de hidratos permanentemente, ya que las células de todos los tejidos (a excepción de los glóbulos rojos) pueden obtener energía directamente de otros sustratos energéticos (ácidos grasos, lactato, cuerpos cetónicos,…). Para el resto, ya hemos hablado de que el hígado forma glucosa y la mantiene constante.

En fin, esta es la base de una dieta cetogénica o muy baja en hidratos de carbono, que podéis ampliar en estos enlaces: uno, dos, tres y cuatro. También en el libro “Alimentación para deportistas” de Álvaro Campillo y José Antonio García López.

BASES DEL RENDIMIENTO DEPORTIVO

En toda actividad física, desde su inicio, estaremos usando en el músculo los diferentes sistemas energéticos que tiene el cuerpo, participando en mayor medida uno u otro dependiendo de la intensidad y tiempo de ejercicio. Son 3 sistemas los que nos dan energía:

1. Sistema anaeróbico – aláctico, o sistema fosfágeno. Donde usamos ATP y Fosfocreatina como sustratos energéticos, sin presencia de oxígeno. En ejercicios cortos (2 -10 segundos) y explosivos es el sistema preferente.

2. Sistema anaeróbico láctico o glucólisis anaeróbica. Donde usamos glucosa como energía transformándola en lactato, sin necesidad de oxígeno. Es el sistema preferente en actividades de muy alta intensidad y poco tiempo (hasta 2 minutos más o menos). Este también ayuda a los picos de intensidad en deportes de fondo (como sprints o pendientes en maratón)

3. Sistema aeróbico u oxidativo. Donde usamos hidratos de carbono, grasa y proteína en presencia de oxígeno. Es el sistema predominante en los deportes no explosivos y de una duración de más de un par de minutos.

Es importante recordar que todos los sistemas y sustratos están funcionando a la vez, con predominancia de unos u otros según intensidad y tiempo.

La grasa es el combustible ideal para el músculo, porque es el que más energía libera y del que más reservas tenemos. En intensidades bajas y medias y a medida que avanza el tiempo, predomina el uso de este sustrato energético. Cuando aumentamos la intensidad, el cuerpo tiende a usar glucosa (hidratos) por requerir mayor energía en menor tiempo, algo que no le da tiempo a la grasa a proporcionar.

Si llegamos a una intensidad mucho más elevada, trabajaremos directamente en ausencia de oxígeno, alcanzando el umbral anaeróbico, generando lactato (o ácido láctico) que es usado a su vez por otros tejidos (el corazón por ejemplo) para generar más energía. La generación de lactato a más velocidad de la que se usa, es una de las causas de la fatiga muscular (central y local). Pero ¡OJO!, que también generamos lactato a partir de la grasa, así que no sólo lo generamos de los hidratos.

cetosis y resistencia

¿QUÉ MEJORÍAS OFRECE LA DIETA CETOGÉNICA EN EL DEPORTE?

La dieta cetogénica afirma que, tras una adaptación, puede aumentarse el rendimiento deportivo. Esta es llamada una keto-adaptación, y tarda al menos 2 semanas. Esa adaptación consigue que los mecanismos corporales empiecen a usar correctamente la grasa como energía.

Las mejoras que se afirman son en su mayoría para deportes de resistencia,  porque en ejercicios de alta intensidad, cuando el uso de glucógeno (hidratos) es muy alto o incluso exclusivo, se limita la capacidad de trabajo si se trabaja en ausencia de este glucógeno, por lo que no sería recomendable, a menos que se tomen hidratos los días o momentos previos a esa actividad intensa.

A continuación exponemos las ventajas en cuanto a rendimiento deportivo:

  • Aumenta la capacidad de energía aportada por la grasa antes de llegar al Umbral anaeróbico, retrasando así la generación de lactato y por ende, la fatiga muscular.
  • Aumenta la capacidad del músculo para generar energía a partir de la grasa, usándose antes y por más tiempo que el hidrato comparada con una dieta rica en hidratos.
  • Al mejorarse el uso de la grasa, se potencia el ahorro de glucógeno para sprints, pendientes o picos de intensidad.
  • Se mejora la composición corporal y la relación peso/potencia. Al reducir el % de grasa manteniendo musculatura, se mejora el rendimiento. Eliminamos peso muerto, lastre.
  • Se mejora la sensibilidad a la insulina y la velocidad de recuperación del musculo tras el ejercicio.

BIBLIOGRAFÍA

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Alimentación para deportistas. Álvaro Campillo y José Antonio García López

Fisiología del ejercicio. José López Chicharro

Imagen 1| sportwenscr.com Imagen 2 |vitaesalud 

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Pablo Zumaquero

Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Diplomado en Nutrición Humana y Dietética y Técnico Superior de Laboratorio de Análisis Clínicos. Tras pasar por la industria alimentaria retomé mi verdadera vocación, la nutrición humana. Soy un apasionado de la nutrición deportiva, y próximamente cursaré el "Máster en alto rendimiento deportivo" del COE. Me formé como antropometrista ISAK de nivel 1 (“International Society for the advancement of Kineanthropometry”). En la actualidad paso consulta privada en Segovia (ciudad), así como en varios pueblos de la provincia. En el plano deportivo vuelvo a preparar la Maratón después de que una lesión me apartara del asfalto. Me considero una persona escéptica y no concilio el sueño si no resuelvo mis dudas.

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14 Comments. Leave new

Buenas Pablo, como Licenciado en CAFD y estudiante del Grado NHYD me gustaría comentarte mi humilde opinión (con todo el respeto hacia tu artículo). Esta es, que no creo en las dietas cetogénicas, pero mucho menos cuando las vemos aplicadas a la actividad física. En primer lugar y desde el punto de vista cultural no creo que sea natural un consumo tan bajo de carbohidratos (CH) en seres humanos, quitando civilizaciones como masais o inuts, todas las dietas se basan principalmente en un alto consumo de cereales, legumbres, etc…

En segundo lugar como bien dices si bajamos el consumo de CH hace que subas el consumo de proteínas y lípidos, lógicamente las proteinas se deben limitar a escasos g/kg debido a su carga metabólica, por lo que nos quedaría un alto consumo de grasas. No se si es bueno o malo comer por ejemplo una dieta de un 50-60% en grasas sean o no saturadas, lo que sí se es que esto es un poco difícil ya que nos obligaría a bebernos el aceite en plan bota de vino o comer la manteca de cerdo a cucharadas lo que además de suponer un alto contenido de calorías “vacías” y una difícil digestión es algo poco agradable.

En tercer lugar creo que eliminar un grupo tan amplio y ricos de alimentos es algo que rompe diréctamente con uno de los principios básicos de la nutrición y la dietética, “come equilibrado y un poco de todo”.

En último lugar en cuanto a la actividad física el uso de lípidos como sustrato energético a intensidades bajas no es cuestión de “todo o nada” siempre en cualquier estadio energético fisiológico hay predominancia de un sustrato pero también participación de otros, lo que hace que no sea muy recomendable pudiendo tener gasolina y diesel usar solo el diesel.

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Enrique, sin entrar en temas deportivos, respecto a lo de “come equilibrado y un poco de todo”, igual te interesa este artículo:

http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com/2012/10/se-ha-convertido-el-concepto-de-dieta.html

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Buenas Centinel. Se agradece la información porque es justo un tema ya tratado en una asignatura de la que acabo de examinarme y en la cual el profesor no ha podido ser crítico en este debate y se ha cerrado en banda al planteamiento clásico de consumo de macronutrientes (referencia 55-30-15…), lo cual ha sido bastante desmotivante. Sin embargo cuando digo come equilibrado come un poco de todo no me refiero a esta alimentación cuantitativa sino a la alimentación cualitativa (vitaminas, minerales, fibra y elementos no nutritivos presentes en los alimentos tanto positivos como negativos). A todos nos puede sonar lo siguiente: no comas mejillones porque tienen mercurio, no comas emperador porque tiene plomo, no bebas agua del grifo que está clorada, no tomes vegetales que están llenos de insecticidas, no comas lácteos ni carnes que están llenos de hormonas, no tomes mucha fibra porque absorberás menos minerales y un largo etcétera que te hace entender al final, que los alimentos son al fin y al cabo “bombas químicas” muy diferentes entre sí y que todos tienen algo de beneficioso y algo de negativo. La conclusión es que para sacar lo beneficioso y evitar lo negativo hay que intentar variar al máximo los compuestos ingeridos, y eso se consigue con la diversidad de la dieta. La prueba de esto son los estragos epidemiológicos que hace en la actualidad las monodietas en los países subdesarrollados. Por ello me parece algo “intolerante” expulsar de nuestra dieta alimentos tan completos como las harinas integrales, los productos de panadería, las legumbres, los tubérculos y las frutas.

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José Carlos Bragado Alcaraz
21 enero, 2014 8:28 am

Buenos días Enrique.
Yo por experiencia con este tipo de dietas, las encuentro muy saludables (sin entrar en la abundante evidencia científica disponible).

Tampoco se trata de no consumir frutas, legumbres (sí de disminuir su consumo-frutas-), lo que sí eliminaría serían los productos de panadería (bollos, panes, etc.) o un consumo muy ocasional.

También es cierto que se pueden tener periodos mas cetogénicos con practica de ayunos intermitentes (sobre todo antes de la práctica de deporte) con otros en los que consumas HC de lenta asimilación.

Y por supuesto recomiendo a cualquier persona que quiera ponerlo en practica que antes se documente bien y haga una buena adaptación (que no la ketoadaptación) previa.

Recomiendo varios blog’s muy interesantes y donde puede encontrar numerosa bibliografía al respecto:

http://nutrientrena.blogspot.com.es/

http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com.es/

http://loquesumediconosabe.blogspot.com.es/.

Un saludo.

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Héctor Tarrío
21 enero, 2014 10:16 am

Buenas Enrique W, os dejo más bibliografía que seguramente pueda interesar, pero sobre todo decir que con esto buscamos cetosis dietética y no tiene nada que ver con la cetoacidosis diabética. Los cuerpos cetónicos son un combustible importante.
“Los cambios hormonales asociados con una dieta baja en carbohidratos incluyen una reducción en los niveles circulantes de insulina junto con aumento de los niveles de glucagón. Esto activa la fosfoenolpiruvato carboxiquinasa, fructosa 1,6-bifosfatasa, y glucosa 6-fosfatasa y también inhibe la piruvato quinasa, 6-fosfofructo-1-quinasa, y la glucoquinasa. Estos cambios de hecho favorecen la gluconeogénesis”
[continúa leyendo aquí: http://www.jissn.com/content/1/2/7

Además de esto me parece muy interesante un artículo muy concreto que habla de los efectos que ha sufrido un atleta utilizando una dieta cetogénica. Esto claramente no es un estudio científico, pero a veces hay que tener en cuenta la experiencia y creo que está muy bien redactado y explicado [enlace: http://eatingacademy.com/how-a-low-carb-diet-affected-my-athletic-performance

En este otro artículo puedes ver como en gimnasia artística se buscó evaluar si este tipo de dietas causaba un bajo rendimiento en los deportistas. Claramente entran más factores como puede ser la cantidad de proteínas que tomaban para conseguir no perder masa muscular, pero me parece interesante que lo leas también. [enlace: http://www.biomedcentral.com/content/pdf/1550-2783-9-34.pdf

Un saludo, seguimos compartiendo y debatiendo

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Totalmente de acuerdo Enrique. Bueno, en casi todo, porque algunos de la lista final no creo que pase nada por “expulsarlos” o minimizarlos (por ejemplo, los productos de panadería). Incluso probablemente sea positivo, por lo que dicen la mayoría de las evidencias.

Responder
Pablo Zumaquero
21 enero, 2014 11:43 am

Hola Enrique W,

Como pone en el primer párrafo, sólo he definido qué es esta dieta y qué beneficios se podrían obtener con su uso, no entro a debatir si es mejor o peor que las recomendaciones actuales, eso es un tema largo y complejo para un blog de difusión general.

En primer lugar, está claro que, al menos en España, es una dieta difícil de seguir gastronómicamente hablando y que es extraño tomar tanta grasa, pero eso son costumbres, y aquí se debería hablar de optimización de rendimiento, no de preferencias, tampoco creo que sea agradable tomar un 75% de hidratos la verdad todos los días (pan, mermelada, miel, barritas, geles,…)

En segundo lugar, los autores afirman que una dieta alta en grasas saturadas no sería perjudicial si no está acompañada de altas concentraciones de insulina, que es lo que ocurre en la actualidad.

En tercer lugar, una dieta que aporte todos los nutrientes esenciales (viaminas, minerales, AGEsenciales y AA’ esenciales) + energía y proteína suficiente, debería ser equilibrada. En este tipo de dieta, al casi eliminar la fruta y seleccionar sólo algunos tipos de verduras, podría haber riesgo de déficit de vitaminas y minerales.

Por último, sobre el tema deportivo, pone en el artículo esta frase: “Es importante recordar que todos los sistemas y sustratos están funcionando a la vez, con predominancia de unos u otros según intensidad y tiempo”. Si puedes ahorrar la gasolina para partes de la competición de elevada intensidad y generar más y mejor la energía del diesel, ¿por qué no hacerlo?. En los 4 enlaces que pongo explica más detalladamente qué tipos de dietas cetogénicas se podrían llevar a cabo (con aportes cíclicos de bastantes hidratos para recargar glucógeno pre-competición), qué beneficios aporta al rendimiento energético muscular, y para qué deportes sería un ayuda y para qué otros no lo sería (según su intensidad, obviamente necesitarás más gasolina o más diesel), y si tienes cualquier duda estaré encantado de seguir debatiendo.

Un saludo

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Lidia Folgar Dietista-Nutricio
21 enero, 2014 11:47 am

A pesar de que una dieta alta en grasas y baja en CH puede mejorar la
utilización de grasas y ahorrar glucógeno, esto no ha demostrado mejoras en el rendimiento:

En este estudio: http://www.jappl.org/content/89/6/2413.full 8 ciclistas
consumieron una día alta en CH y a su vez, otros una dieta alta en grasas y baja en CH isoenergética durante 5 días, el día 6 ingirieron una dieta rica en CH y el día 7 descansaron antes de la competición para llenar las reservas de glucógeno. 5 días después de la exposición a la dieta alta en grasas y baja en CH, se produjeron cambios claros en la utilización de sustratos energéticos durante el ejercicio submáximo, aumentando la utilización de grasas. Algunos de estos cambios fueron independientes de la disponibilidad de CH, ya que persisitó una mayor capacidad de oxidación de las grasas, a pesar de la restauración de las reservas de glucógeno del músculo. Pero, a pesar del ahorro de glucógeno durante el
ejercicio prolongado, las estrategias de adaptación de grasa no proporcionaron un beneficio claro en el rendimiento. Los resultados de este estudio no apoyan la práctica de las estrategias de adaptación de grasa para los atletas de resistencia que compiten en eventos de 2 a 3 h de duración. No se encontraron evidencias de la mejora de rendimiento sobre la bicicleta a pesar de la observación de cambios notables en la utilización del combustible. Y aunque parece que la adaptación de grasas puede ser beneficiosa para personas que estén en riesgo de desarrollar síntomas de hipoglucemia durante un ejercicio prolongado cuando se le priva de CH, también se beneficiarían de consumir CH durante el ejercicio prolongado, que es una práctica normalmente recomendada y más fácil de alcanzar que 5 días de dieta extrema.

Lo mismo se comenta en este estudio: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12218744 que a pesar de los cambios
notables en los patrones de utilización de combustible que favorecen la
oxidación de las grasas, las grasas estrategias de adaptación de
grasas/restauración de CH no proporcionan beneficios claros para la realización de ejercicio de resistencia prolongado.

La posible explicación de porqué esta adaptación no mejora el rendimiento es que se reduce la actividad de una enzima clave que ayuda a los CH a utilizarse en el músculo como combustible. Entonces, en lugar de utilizar el glucógeno muscular “salvado” se había deteriora su uso, y esto tiene repercusión, sobre todo en que cuando el músculo necesita utilizar más CH por aumento de la intensidad, la alteración del metabolismo de los CH interfiere y todos los atletas tienen que tener capacidad de sprintar. Sobre esta base, no se recomienda la adaptación a dietas altas en grasas y bajas en CH en atletas de competición.

En esta interesante entrevista a Louise M. Burke se explica este tema: http://www.inigomujika.com/en/2013/08/interviews-with-the-elite-louise-m-burke-i-am-always-suspicious-when-new-dietary-crazes-hit/3026#.Ut5LktK0pkg

Como conclusión personal, la dieta cetogénica podría ser de utilidad después de una lesión o para utilizar en pretemporada para disminuir las reservas de grasa, pero no la utilizaría en competición, ya que todavía no ha demostrado mejoras en el rendimiento. Así que a día de hoy, las dietas ricas en CH antes y durante el ejercicio son la mejor opción para mejorar el rendimiento. http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/02640414.2011.585473?journalCode=rjsp20#.Ut5CadK0pkh
https://secure.footprint.net/gatorade/prd/gssiweb/pdf/108_Jeukendrup_SSE.pdf
https://secure.footprint.net/gatorade/prd/gssiweb/pdf/118_CarbohydrateMouthRinse-Jeukendrup_SSE.pdf

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Héctor Tarrío
21 enero, 2014 12:07 pm

Gracias por el comentario Lidia. Por lo que tengo entendido para buscar esa keto-adaptación necesitamos como mínimo 7 días, pero eso no quiere decir que con 7 días ya consigamos adaptar nuestro metabolismo y este sea capaz a utilizar más la grasa. Durante los primeros 5 días está claro que si quitamos los HC nuestro rendimiento va a bajar, simplemente porque estamos quitando un nutriente que aporta gran cantidad de energía en poco espacio de tiempo, por eso mismo esta adaptación creo que debería llevar más tiempo.
Para que nuestro organismo sea más eficiente (fisiológicamente hablando) en pruebas de resitencia debemos conseguir no agotar los HC, eso es lo que se dice en la teoría, pero que pasa cuando hablamos de ultra-distancia. ¿Es capaz un deportista a correr durante 24 horas sin que la depleción de HC le haga llegar a la fatiga?

Claramente dependiendo del deportista y de su entrenamiento podemos observar como un velocista o un fondista tienen muchas diferencias metabólicas, y sus adaptaciones al entrenamiento son totalmente diferentes, pero este fondista puede conseguir un mayor rendimiento consiguiendo mejorar la utilización de los lípidos como principal fuente energética ahorrando glucógeno muscular. Claramente SI, pero eso no se consigue ni en 5 ni en 7 días.

Os pongo el vídeo de Tim Noakes que puede que os interese: http://www.youtube.com/watch?v=Bsx72V4IpJY

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Lidia Folgar Dietista-Nutricio
21 enero, 2014 12:14 pm

No me refería a los 5, 7 o más días de adaptación (estos estudios no refieren que haya una disminución del rendimiento por estos días en los que no se ingieren HC, sino después, una vez las reservas de glucógenos están llenas otra vez y se compite después de llevar a cabo la adaptación y posterior llenado de las reservas de glucógeno). Me refería a que la mejora de la utilización de grasas y el consiguiente ahorro de glucógeno, ha demostrado “atrofiar” la utilización de ese glucógeno “guardado”, por lo que esta adaptación no es de utilidad en periodos de más intensidad donde se necesita utilizar este sustrato, lo que hace que no repercuta en una mejora del rendimiento, a pesar de mejorar la utilización de grasas como combustible.

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Héctor Tarrío
21 enero, 2014 12:51 pm

Ok, pero por ejemplo en un corredor de maratón en donde el 99% de la energía proviene del sistema aeróbico me parece interesante que a lo largo de la temporada podamos buscar estas adaptaciones para mejorar la utilización de grasas como combustible. A lo mejor no antes de la competición. ¿Qué opináis?
El aumento de los lípidos en la dieta (con la consecuente reducción de HC) busca esta adaptación encaminada a mejorar las enzimas involucradas el transporte del metabolismo de las grasas en el músculo, y de un aumento de los depósitos de triglicéridos.
Los estudios de Phinney y cols. 1983 o el de Lambert y cols, 1994 aseguraron que esta “sobrecarga de lípidos” y reducción de HC produce un ahorro del glucógeno muscular, lo cual nos beneficia a fin de evitar la fatiga muscular, o el sobre entrenamiento. Pero estas investigaciones tienen deficiencias, ya que los participantes comenzaron el ejercicio con reservas bajas de glucógeno (falta la carga de glucógeno final que está más que demostrado que mejora el rendimiento en pruebas de más de 90´).
Hay que dejar claro que estas pautas deben tomarse puntualmente y no ser regla general, estamos hablando de rendimiento. En el estudio de Helge y cols. 1996 compararon dos grupos de participantes (dieta baja en CH) y 2 grupos (dieta alta en CH), en donde se subdividía en 2 grupos que realizaban 4 semanas de entrenamiento y 7 semanas, los que realizaron dietas altas en grasas durante 7 semanas mostraron menos resistencia que los que realizaban 7 semanas pero con dieta alta en CH. (eran sedentarios), pero esto no se observó en el subgrupo de 4 semanas, por lo cual saco mi propia conclusión: Este tipo de restricciones se debe hacer de forma puntual, y no realizarlas durante largo plazo, sino bajará nuestro rendimiento.
Fuente: Burke, Nutrición en el deporte, un enfoque práctico (2007)

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Pablo Zumaquero
21 enero, 2014 1:30 pm

Visto que es interesante, y ya que hemos hablado de los posibles beneficios, me tocará escribir otro post de los posibles NO beneficios

Responder

Me parece muy buena idea, más que nada porque pienso que esta es la dieta de moda del momento, y como buena moda puede influenciar y hacer daño a mucha gente que la use sin un asesoramiento adecuado. Como todo la dieta de bajo porcentaje de carbohidratos tiene sus pros y sus contras, el problema es que en todos lados se ven solo cosas buenas y al final la población en su ignorancia piensa que estas cosas son la solución a sus problemas de salud, obesidad, rendimiento, etc..

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Damian Sobico
11 julio, 2014 3:36 am

Desde mi punto de vista experimental, comencé la dieta cetogénica hace un mes y 10 días. Bajé 5 kg de peso, realizando un ayuno intermitente que consta de no comer alimento ni sólido ni liquido por mas de 16 horas, ingiero solo infusiones o agua.

Quiero comentarle a Enrique, que si bien, esta es una dieta que puede ponerse de moda, y podría llegar a hacer mal debido a un consumo inadecuado de la misma, si hace mal no es por la dieta en si misma, sino que por la no rigidez de seguir la dieta.

Voy a exponer casos puntuales, a los cuales quiero que se me crea simplemente por exponerlos, por exponer fundamentos de experiencia propia, quizas en otras personas los resultados no hayan sido los mismos, pero son las diferencias que yo percibí.

Dejé de percibir dolores de cabeza, y acidez, reflujo estomacal. Estos dos sintomas son los que más me llamaron la atención ya que la acidez era algo tipico, común en mi, en la “alimentacion normal” que tenia. (No creo que haya sido normal para todas las tribus comer hidratos de carbono, vos expones el caso de esas tribus puntuales, pero hay otras que viven solo del consumo de la carne, los esquimales viven de la carne y de la grasa, comen lonchas de 400g de grasa por día, sin embargo no sufren ni se registran mayores problemas cardíacos como en personas de bajo consumo lipidico)

A nivel rendimiento, no se si percibí mayores cambios. Lo que pude darme cuenta, al hacerlo, es que es mentira que tenes que hacer ejercicio con alimento en la panza, o algo por el estilo, que te baja la presión, etc. Es una total falacia, al menos en lo que yo pude percibir, jamás me mareé ni sentí debilidad por realizar un ayuno. Luego del ejercicio, simplemente empezaba con la alimentación para la reposición de nutrientes.

Lo que si pude percibir es mayor intensidad anaerobica. En lo que respecta a este tipo de entrenamientos, percibí un aumento de la fuerza ligero, y de la resistencia muscular.

También dejé de estar hinchado, por sobre todas las cosas y además podía comer ciertas comidas que antes no. Por ejmplo, crema de leche, que antes me caía muy mal, causandome vómitos, porque se suele comer dulce con azucar, ahora me puedo comer tranquilamente 100, 150 gramos de crema sin percibir problema alguno en la acidez, ni en reflujos, ni nada por el estilo estomacal.

Quiero aclarar que la dieta la hago bastante estricta. No limito a 0 el consumo de hidratos. Dia por medio, como alguna fruta, ingiero chocolate al 75, 80% de pureza, tomo infusiones sin azucar, y cuando llega el fin de semana, o sabado o domingo, hago una ligera recarga de hidratos de carbono más que nada por cuestiones sociales, no por deseo a realizarlas.

Creo que en la antiguedad no existía el pan, ni los cereales. Sin embargo estamos vivos acá, y las enfermedades del corazón y del cerebro han ido aumentando de medida en medida.

Hay infinidad de estudios que demuestran que no hay una correlación lineal entre el consumo de grasas y un mayor riesgo cardíaco. Lo que si influye es la actividad física que realiza la persona en cuestón.

Mas allá de todo, también dejé de tener flaqueza, ligereza, estoy mas activo, dinámico, agresivo, atento y concentrado en las funciones que de momento realizo. Las descripciones que estoy realizando no son para nada subjetivas, tuve mucho miedo al comenzar la dieta, por que temía que algo nuevo, pudiese hacerme mal. Estudiando y leyendo infinidad de páginas y tambien algunos libros de biología, se entiende perfectamente que el ser humano es capaz de vivir en estado de cetosis, y realizando un ayuno prolongado de 18 horas, incrementan los beneficios a la hora de ingerir alimento.

Creo que tenemos que empezar a entender que una dieta alta en hidratos de carbono no tiene sentido, cuando la única función que posee el mismo es de brindarle al cuerpo energía para vivir, cuando no poseen funciones biológicas, ( mas allá de la glucosa ), todo lo demas, son carbohidratos complejos que las indrustrias alimenticias de los cereales desean que compres, porque si no no tienen a quien venderselos.

Las grasas si cumplen funciones biológicas importantes, y recordemos que la evolución del hombre partió cuando este comenzó a cazar, utilizar recursos para aumentar la probabilidad de conseguir alimento en forma de carne, (grasas), que comiendo frutas y verduras accesibles.

Sin mas, creo que esta dieta sería “equilibrada” si en cuestiones sociales hablamos, para una persona que no sufre de diabetes ni de problemas glucémicos, se puede realizar perfectamente con una leve proporcion de 30 a 50g de hidratos por día, no mas que eso, y demás esta decir que el motivo es el de ser parte de una cuestión social, una vez por semana darse el gusto de comer lo que la sociedad demanda. Pero luego recordar que la alimentación pasa por saber nutrirse y saber que le estamos dando al cuerpo. Y si de bienestar hablamos, mejoré muchisimo relizando la dieta cetogénica, realizando recarga de hidratos ( por cuestiones de reposición de glucógeno ) 1 vez por semana. Siendo así en forma de hidratos simples o hidratos complejos.

Saludos

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