Dolor lumbar por espondilolisis y espondilolistesis

abril 01, 2014
Héctor Tarrío

Cuando hablamos de espondilolisis (-lisis) nos referimos a una fractura habitualmente por sobrecarga de los pedículos vertebrales. Cada persona tiene una predisposición genética hacia esta lesión, en donde influyen factores mecánicos como la hiperlordosis, anteversión pélvica, traumatismos repetitivos, y factores congénitos, de crecimiento y sobre todo deportivos, siendo más habitual en la gimnasia rítmica, mariposistas en natación, el voleibol, o en el saque de tenis.

Suelen producirse generalmente a nivel de la articulación lumbosacra L5-S1, en la quinta y en la cuarta vértebra lumbar.  El porcentaje de afectación suele ser de un 71-95% en L5 y entre un 5-15% en L4. En la mayoría de las ocasiones es bilateral, afectando a ambos pedículos vertebrales, pero el 21,84% son unilaterales, teniendo gran riesgo los deportistas que realizan un deporte asimétrico.

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La espondilolisis debe considerarse como una fractura de estrés causada por la repetición de movimientos que estresan el arco vertebral  y las facetas articulares (STANDAERT, C.J et al. 2000). Balius afirma que la espondilolisis aparece en deportistas que realizan movimientos repetitivos de flexo-extensión del raquis, adoptando reiteradamente posiciones hiperlordóticas, posición en donde aumenta el estrés sobre el raquis lumbar por el incremento de la fuerza de cizalla. Por otro lado la posición de flexión del raquis al comprimir la zona anterior del disco vertebral e invertir la lordosis lumbar incrementará el estrés que sufre nuestra columna.

La espondilolistesis es un desplazamiento anterior del cuerpo vertebral, secundaria o la evolución de la -lisis previa. Es común en L5- S1 y sobre todo en personas jóvenes, aunque en adultos puede aparecer espondilolistesis fruto de la degeneración artrósica de las carillas articulares, siendo más común en L4.

Su mayor incidencia se da entre los 5-6 años ya que el arco vertebral no está completamente osificado. Una incidencia del 4,4% en la edad de 6 años, aumenta hasta el 6% en la edad adulta, siendo la adolescencia la etapa en donde se observan la mayor parte de los síntomas. Es más común en los niños deportistas, BALIUS,1997 afirma que es un 10-15% más frecuente en deportistas, dependiendo claramente del deporte practicado. Por ejemplo; en mujeres gimnastas la espondilolisis aparece con una frecuencia 4 veces mayor que en el mismo grupo de población no deportista. (McCARROLL, J.R et al. 1986)

Por suerte, el riesgo de progresión tras la adolescencia es bajo (aproximadamente 15%). La progresión rápida hacia la espondilolistesis es común en los niños de 9-11 años y en los que tienen espina bífida oculta y abombamiento de S1.

Cuando el cuerpo vertebral de L5 se desliza hacia abajo y hacia delante (espondilolistesis), los únicos elementos que retienen la L5 sobre el sacro e impide que se deslice todavía más son el disco lumbosacro cuyas fibras oblicuas están tensas y por otro lado los músculos de las correderas vertebrales en cuya contractura permanente está el origen de los dolores de la espondilolistesis (Kapandji)

La espondilolistesis es asintomática en la mitad de las personas que la padecen, por eso, su diagnóstico es complejo, claramente hay a personas en donde la palpación en vertebras lumbares ya le produce dolor, también se puede observar una irradiación del dolor lumbar hacia el glúteo, y esta molestia se ve agravada después de una práctica deportiva vigorosa. Durante un examen físico en muchas ocasiones observamos descompensaciones problemas posturales y posiciones hiperlordóticas que es acompañada de un acortamiento de los músculos isquiosurales. Podemos observar como  el 80%  los pacientes sintomáticos padecen una contractura de los músculos isquiosurales.

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El plan de actuación en este tipo de lesiones es el descanso unido a una restricción del ejercicio físico, simplemente para aliviar los síntomas, cuando el dolor vaya mejorando considerablemente, una vez superada esta etapa debemos prescribir un programa de rehabilitación totalmente individualizado y en presencia de un profesional adecuado, sea un fisioterapeuta o un entrenador personal que te ayude con ejercicios correctivos. Lo ideal colaborar entre los 2 profesionales para conseguir un mejor tratamiento.

La mayoría de las personas con espondilolisis sintomática, mejora con un tratamiento conservador, especialmente en la fase temprana de la lesión. Debemos educar al paciente para que evite los movimientos y deportes que hacen que se agrave el dolor, evitando totalmente la hiperextensión raquídea. Puede ser interesante realizar ejercicios de flexión controlada del raquis, aunque sin que esta sea pronunciada.

El principal tratamiento deberá orientarse hacia la estabilización y fortalecimiento del tronco, evitando los ejercicios de estiramiento y flexibilidad. Fortalecer la musculatura de la espalda y abdominal, mejorando la estabilización lumbopélvica, será la primera fase de actuación, posteriormente este control postural y estabilización lumbopélvica debe integrarse a movimientos más complejos, ensayando patrones de movimiento sin dolor, consiguiendo mejorar la movilización y el control del tronco y pelvis en diferentes entornos y situaciones. Una vez conseguido este aprendizaje podremos plantearnos incluir estos patrones de movimiento y control postural durante nuestro deporte habitual, aunque dependiendo del grado de espondilolistesis algunos deportes deberán ser evitados, entre los cuales el levantamiento de grandes pesos, rugby etc.

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La incidencia de espondilolistesis de grado I en deportistas es elevada, pero esto no influye en que puedan practicar su deporte habitual. Aún así, debemos tener muy en cuenta que si este es un niño en la adolescencia se le podría agravar e incluso seguir avanzando lo cual nos hace resaltar la gran importancia de la detección precoz y la inclusión de ejercicios correctivos y rehabilitadores.

BIBLIOGRAFIA

KAPANDJJI AI. Fisiología Articular, Tomo 3. 6ª edición Editorial Médica Panamericana

BOSCO, J. Pilates Terapéutico, Para la rehabilitación del aparato locomotor. Editorial Médica Panamericana. 1ª edición.

LIEBENSON, C. Manual de rehabilitación de la columna vertebral. Editorial Paidotribo. 2ª edición

García Ibarra. A.; López Miñarro, PA. Espondilolisis y espondilolistesis en la práctica físico-deportiva. Enero 2003. Efdeportes

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Héctor Tarrío

Director Buenaforma Sport Coaching Experts. Entre mis formaciones destacar la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Master en Gestión de Instalaciones deportivas (Máster en Gestión de la Universidad Politécnica de Valencia). Entrenador Personal NSCA-CPT (National Stregth and Conditioning Association). Entrenador Superior de Natación (RFEN). Apasionado del entrenamiento personal, del rendimiento deportivo en deportes de resistencia y la prevención de lesiones.

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Javier Olivan
31 julio, 2015 9:58 pm

Hola!! Buenas Hector, tengo espondilolistesis grado 2 asentada desde pequeño, tengo 20 años me gusta la fuerza y la calistenia. Las sentadillas con barra como principal ejercicio para pierna no puedo hacerlas principalmente por la compresión que esto supone. Por que ejercicios que sean utiles y funcionales podria cambiar la sentadilla para entrenar fuerza en las piernas?. Por otra parte la calistenia viene bien para la espondilolistesis por el control del core y del cuerpo que conlleva, o por el contrario es perjudicial por los posibles cizallamientos que puede causar y la falta de estabilidad en esa articulacion?Me gustaria conocer tu opinión, muchas gracias. Un saludo

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Héctor Tarrío
2 agosto, 2015 10:33 pm

Es difícil responder si la calistenia es adecuada a la espondilolistesis, habrá ejercicios donde las fuerzas de cizalla no sean nada recomendables, pero como bien dices las fuerzas de compresión no serán muy recomendables, sobre todo si nuestro control postural es deficiente, o si nuestra faja lumbo-abdominal no está preparada para resistir esa carga. Lo principal es intentar evitar esa posición hiperlordótica, por eso y aunque parezca mentira…debemos llegar a hacer ejercicios donde nuestro core tenga un reto, especialmente para controlar la lordosis natural (“normal”).
Me parece un acierto que tengas una continuidad en el trabajo del core, seguramente lo notes y no tendrás tantos problemas.

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