Ejercício físico y frío. ¿Cómo reacciona mi organismo al estrés por frío?

enero 08, 2015
Ivan Feijoo Lopez

Existen múltiples modalidades deportivas al aire libre (deportes de montaña, natación en aguas abiertas,…) donde el frío es un factor más a tener en cuenta. Además, habiendo comenzado el invierno y con la gran cantidad de deportistas que practican disciplinas tan populares actualmente como el triatlón, “running” o el ciclismo, es una buena ocasión para abordar este tema y conocer un poco más acerca de cómo reacciona el organismo al estrés por el frío.

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Respuestas fisiológicas contra el frío

Nuestra temperatura corporal es de 37ºC, existiendo fluctuaciones a lo largo del día de hasta 1ºC. Para luchar contra los cambios en la temperatura, contamos con la ayuda del hipotálamo, este es nuestro termorregulador, que se encarga de poner en marcha determinados medios para evitar un descenso de la temperatura corporal, estos son los más importantes:

Vasoconstricción periférica

El objetivo de esta es aislar el núcleo del cuerpo frente al frío, con esta vasoconstricción periférica disminuye la temperatura de la piel, por lo que la diferencia entre la temperatura ambiente y la de la piel será menor, disminuyendo la pérdida de calor. El principal problema que presenta esta respuesta del organismo es la isquemia relativa debido a la reducción del riego sanguíneo en los tejidos periféricos. Aunque esta se suele tolerar (disminución tasa metabólica), si la isquemia es muy intensa y prolongada, se producirán daños en el tejido. Para contrarrestar esta situación, el cuerpo pone en marcha determinados mecanismos, entre ellos destacamos la vasodilatación intermitente (temperatura de la piel inferior a 15ºC), que se pone de manifiesto con un enrojecimiento transitorio de nuestra piel (orejas, dedos, mejillas, etc.).

Termogénesis

Se refiere al aumento de la producción calórica, siendo necesario un consumo “extra” de energía. Por lo tanto, nuestro organismo debe estar libre de fatiga y con las suficientes reservas energéticas. En relación con este mecanismo, desde el punto de vista de la respuesta hormonal, destacamos las hormonas tiroxina (tiroidea) y catecolaminas. La tiroxina, cuenta con la grasa parda como principal tejido efector, pero esta es muy escasa en el hombre adulto. Las catecolaminas responden al frío con un aumento en su producción, esto se refleja en un aumento del VO2 y la producción de calor. Decir que el cortisol produce un efecto parecido. A pesar de esto, la acción hormonal no es suficiente, por lo que debemos utilizar la termogénesis producida por el trabajo muscular.

Este es el mecanismo más efectivo en la producción de calor con el que contamos. Por un lado, nuestro cuerpo responde al frío con una acción refleja de nuestra musculatura, comenzando por un aumento del tono muscular, y si el frío aumenta se produce ese característico temblor. Por otro lado, la mejor forma que tenemos de soportar el frío es mediante la realización de actividad física, siendo mejor el ejercicio continuado que los intervalos intensos con pausas.

Además de esto, añadir que la eficiencia neuromuscular se ve afectada con el frío. Por lo tanto, disminuye la velocidad de acortamiento de las fibras musculares, la coordinación de movimientos finos se ve dificultada y se produce una cierta pérdida de sensibilidad.

natacíon agua fria

Factores asociados a la pérdida de calor corporal

La disipación del calor corporal puede producirse por medio de la conducción, convección, radiación y evaporación. Cuanto mayor sea la diferencia entre la temperatura de la piel y el ambiente frío, mayor será la velocidad a la que perdamos calor. Aquí, pueden influir un gran número de factores anatómicos y medioambientales. Vamos a ver los siguientes:

Tamaño y composición corporal

Los individuos con un mayor porcentaje de grasa presentan una mayor tolerancia al frío. La cantidad de grasa subcutánea es clave, su conductividad térmica es relativamente baja, por lo que se dificulta la transferencia de calor desde el interior del cuerpo hacia fuera.

El viento

La velocidad del aire colabora con la pérdida de calor por medio de la convección y conducción. Además, otro factor destacable es la humedad relativa del aire ya que dificulta la evaporación y, si es elevada, es más que probable la condensación en la piel y ropa, aumentando su conductibilidad térmica. A continuación, vemos una tabla que muestra la influencia del viento sobre la temperatura ambiental.

viento y temperatura

El agua fría

Este factor está mucho más estudiado que el efecto del aire. En el agua, el principal mecanismo de pérdida de calor es la conducción, esta tiene una conductividad térmica aproximadamente 26 veces mayor que el aire. Por lo tanto, el ritmo de pérdida de calor será también mucho mayor.

En aguas cuya temperatura oscila alrededor de los 32ºC, somos capaces de mantener la temperatura corporal manteniéndonos activos. Sin embargo, cuando la temperatura disminuye por debajo de este valor, comienza la pérdida de calor proporcional a la duración de la inmersión y la temperatura del agua. A una temperatura de 15ºC, experimentamos una pérdida de calor de 2,1ºC/hora (temperatura rectal). Si la temperatura del agua está por debajo de 4ºC, la disminución será de 3,2ºC/hora. Al igual que ocurre con el viento, si el agua está en movimiento el ritmo de pérdida de calor aumenta debido al incremento de la convección. Por lo tanto, el tiempo que podemos mantenernos en agua fría es muy escaso.

A igual que ocurre con el aire, los sujetos con un mayor porcentaje de grasa corporal presentan una mayor tolerancia al agua fría. Por otro lado, el aumento del ritmo metabólico contrarresta la pérdida de calor, aunque se nade a gran velocidad (convección). Para competir, la temperatura del agua debe estar entre 23,9 y 27,8ºC.

Riesgos y patologías asociadas a la exposición al frío

Desgraciadamente, en lo que a la termorregulación se refiere, el ser humano tiene una escasa capacidad para soportar temperaturas corporales bajas. A diferencia de los reptiles, nuestro organismo necesita mantener una determinada temperatura para su correcto funcionamiento. Vamos a ver qué consecuencias puede tener una exposición excesiva al frío.

Hipotermia

Se trata de un descenso de la temperatura corporal. Se considera hipotermia cuando la temperatura del núcleo desciende por debajo de los 35ºC. En función del descenso de la temperatura, las consecuencias son más o menos graves. El límite mortal inferior de temperatura corporal se encuentra entre los 23 y 25ºC, aunque existen casos aislados de recuperación con temperaturas inferiores a 18ºC.

Por debajo de 34,5ºC, el hipotálamo comienza a perder su capacidad termorreguladora, a los 29,5ºC se pierde por completo. Esto se asocia con la pérdida de velocidad de las reacciones metabólicas.

Los principales efectos de la hipotermia recaen sobre el corazón, ya que la muerte se produce por parada cardíaca mientras la respiración continúa. En relación con el sistema respiratorio, existe la duda de si la respiración continua y profunda de aire frío puede provocar congelación de este. Decir que el aire frío se calienta rápidamente (incluso -25ºC), llegando aproximadamente a 15 ºC al recorrer unos 5 cm por el conducto nasal. Aun así, la excesiva exposición al frío reduce el ritmo y volumen respiratorio.

A la hora de tratar la hipotermia, se debe proporcionar ropa seca y bebidas calientes al afectado. Los casos entre moderados y graves requieren recalentar lentamente a la víctima para evitar una arritmia cardíaca. Las hipotermias más graves precisan de hospitalización y atención médica.

trastornos por frío

Congelación

Existe riesgo de que la piel se congele cuando su temperatura desciende un poco por debajo de 0ºC (punto de congelación). Debido a la producción de calor corporal, la temperatura del aire debe rondar los -29ªC para llegar a congelar los dedos, nariz y orejas. En función del grado de congelación distinguimos: primer grado, evolución favorable (recuperación 3-4 días); segundo grado, salen ampollas claras (12-15 días de curación y posibles secuelas). Si las ampollas presentan un color rojizo, indican que la dermis está dañada; y tercer grado, los tejidos profundos se ven afectados.

En cuanto a su tratamiento, no se debe manipular la zona, tampoco aplicar calor ni introducir en agua caliente (debe estar a no más de 39ºC). Quitaremos la ropa o calzado que entorpezca, y aplicaremos agua tibia y un antiséptico local para después cubrir la zona con un vendaje no compresivo.

Conclusión

Para finalizar, en relación con la aclimatación al frío, las posibilidades son escasas. A pesar de esto, determinadas razas que habitan en regiones muy frías son capaces de tolerar mejor el frío. Esto se debe más bien a un cambio a nivel psicológico, por lo tanto se trata más de habituarse o acostumbrarse a estas condiciones, lo que permite evitar los efectos tempranos que supone el estrés por el frío y así poder sobrevivir.


BIBLIOGRAFÍA

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– J. L. Chicharro y A. F. Vaquero. (2006). “Fisiología del ejercicio”. 3ª Edición. Ed. Panamericana.

– J. H. Wilmore y D. L. Costill. (2004). “Fisiología del esfuerzo y del deporte”. 5ª Edición. Ed. Paidotribo.

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Ivan Feijoo Lopez

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad de Vigo. Masajista Deportivo y un gran apasionado del mundo del mundo del fitness, así como de los deportes de raqueta como el tenis y pádel.

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