El entrenamiento de fuerza clave para la enfermedad de Osgood-Schlatter

La enfermedad de Osgood-Schlatter (OSD) es una apofisitis de la rodilla relacionada con el crecimiento. Esta afecta a uno de cada diez adolescentes atléticos. A día de hoy la fuente de dolor todavía no está clara los adolescentes con OSD a menudo informan dolor localizado en la tuberosidad tibial, que se agrava durante las actividades de carga o impacto como por ejemplo la carrera. Clínicamente se caracteriza por dolor localizado e hinchazón en la tuberosidad tibial y dolor durante la palpación de la tuberosidad tibial.

Su prevalencia es más alta en adolescentes activos,  con una especialización deportiva temprana asociada con un riesgo relativo 4 veces mayor de desarrollar dicha enfermedad.

Comúnmente se dice que la OSD suele resolverse en un plazo de 12-18 meses, pero esto no tiene evidencia que lo respalde, en cambio, las últimas investigaciones desafían esta suposición. En general, el 60% de los diagnosticados de OSD informaron dolor en un periodo de 6 años de seguimiento. Claramente este dolor en la rodilla se asoció con alteraciones tanto en la función de la rodilla como en la calidad de vida. Los grandes déficits de fuerza y funcionalidad parecen persistir después de la resolución de los síntomas.

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Los adolescentes con OSD han mostrado aproximadamente un 30% menos de fuerza de extensión isométrica de rodilla en comparación con sus pares sin dolor, y los déficits pueden persistir después de la resolución de los síntomas. Los ejercicios estaban destinados a aumentar la fuerza muscular y estimular la adaptación del tejido alrededor de la rodilla. Los niveles de ejercicio progresaron para preparar a los participantes para el regreso a actividades específicas del deporte. La intervención aumentó la fuerza al mismo nivel que los adolescentes sin dolor de rodilla. Teóricamente, esto debería ayudar a preparar a los adolescentes para las demandas físicas asociadas con el deporte. Las mejoras en el salto vertical y horizontal sugieren que podemos volver a actividades específicas del deporte. Los tratamientos como estiramiento, descanso y otras modalidades pasivas que se recomiendan descuidan esto. Por lo tanto, el componente de entrenamiento de fuerza de esta intervención puede ayudar a mejorar estos déficits de fuerza a largo plazo.

El estudio que analizamos es el primer estudio que utiliza una estrategia de gestión activa centrada en los déficits y preferencias de los adolescentes para volver al deporte.  investiga los efectos de la educación sobre la modificación de la actividad física y ejercicios de fortalecimiento de la rodilla diseñados para adolescentes con Osgood-Schlatter.

La gestión de la carga inicial consistió en una reducción temporal de la participación deportiva (0-4 semanas). Durante el BLOQUE 1 los participantes recibieron instrucciones de abstenerse de realizar actividades que agravaran el dolor y la participación deportiva. Además se instruyó a los participantes para que realizaran ejercicios de rodilla en forma de sujeciones estáticas y puente de glúteos para evitar la pérdida de fuerza muscular. A esto se le añadió una escala de actividad basada en la carga y monitorización  del dolor.

  Bloque 1 (0-4 semanas) Bloque 2 (5-12 semanas)
Componentes educativos
  • Factores que contribuyen a la OSD
  • Riesgo de OSD
  • Carga y deporte
  • Justificación y tratamiento.
  • Aumento/disminución de la actividad física basada en la respuesta de los síntomas
  • Importancia de la adherencia.
  • Forma de ejercicio adecuada
  • Monitoreo y progreso
Modalidades para aumentar gradualmente las cargas de la rodilla
  • Modificación de la actividad.
  • Puente de glúteos (bipodal)
  • Retención estática del músculo cuádriceps CCA (10×30´´) diariamente
Ejercicios de rodilla progresando desde isométricos bipodales hasta monopodales.
Herramientas específicas introducidas
  • Escalera de actividad
  • Monitorización del dolor
  • Escalera de actividad.
  • Monitorización del dolor
  • Regreso gradual al deporte

A continuación mostramos los ejercicios que se utilizan y la progresión de los mismos durante estas 4 semanas. El fortalecimiento de la rodilla consistió en 3 niveles de progresión del ejercicio (aumentando progresivamente la dificultad).

Esta simple escala que mostramos era la encargada de controlar el dolor pero sobre todo era la encargada de informar a los participantes, haciendo que estos fueran autosuficientes y que cuando estaban en una zona de “No pain” estos progresaran al siguiente escalón de ejercicios.

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Durante el BLOQUE 2 (semana 5 a 12) los adolescentes recibieron instrucciones de realizar un programa progresivo de fortalecimiento de la rodilla en casa comenzando con ejercicios isométricos progresando a sentadillas, lunges, hasta llegar a los ejercicios continuos y el modelo de progresión para volver al deporte.  En esta progresión comenzamos por actividades muy ligeras como caminar y andar en bici, pasando por caminar más rápido y bicicleta a intensidad fuerte. Una vez superadas estas actividades que apenas tienen impactos empezamos con carrera suave, escaleras y posteriormente carrera a media intensidad. Por último el siguiente escalón estará formado por actividades como skipping, saltos, carrera de alta intensidad, hasta incluso realizar el calentamiento con el equipo,  medio entrenamiento con el equipo y finalmente el entrenamiento completo. Esta fase finaliza cuando somos capaces a volver a la competición.

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Me parece fundamental que eduquemos a los padres de los adolescentes para que conozcan estos resultados y conseguir que se impliquen en el proceso puede ser fundamental. Como en muchas otras ocasiones, el entrenamiento de fuerza y el control de la carga son fundamentales en el proceso de readaptación.

Durante la intervención, cada vez que el adolescente tenía que ir a una visita para el estudio con sus padres, la sesión consistía principalmente en comprender y manejar las cargas de entrenamiento y el dolor. El involucrar a los padres podía ayudar a optimizar la adherencia a la intervención.

Se utilizó un diario de entrenamiento para medir la adherencia  a los ejercicios de fuerza. Se suponía que los participantes que no devolvían el diario no habían completado ningún ejercicio. Por supuesto, esta adherencia a los ejercicios es fundamental si queremos obtener resultados.

En el seguimiento de 12 semanas, hubo mejoras significativas de fuerza en extensión de rodilla (32%) y la fuerza de abducción de cadera (24%). Del mismo modo, hubo aumentos significativos en saltos horizontales de una sola pierna (14%) y satos verticales (19%).

Como principal conclusión, al finalizar el estudio 12 semanas después, el 80% de los participantes informaron un resultado exitoso (mejorado o muy mejorado) que aumentó al 90% a los 12 Meses. Los resultados son muy positivos, el grado de dolor disminuyó una media de 7 de 10 al comienzo del estudio hasta un 2 de 10 a las 12 semanas. Además de esto el 38,7% de los participantes informaron que tenían dificultado moderada o severa para arrodillarse a las 4 semanas (según el formulario KOOS) que mejoró un 9,5% a los 12 meses de seguimiento. En el formulario KOOS se observa una mejora en la calidad de vida, así como una mejora en las actividades de la vida diaria.

A pesar de los grandes resultados y el éxito del programa, solamente el 16% pudo retomar la práctica deportiva a las 12 semanas. En cambio este dato aumentó sustancialmente, hasta alcanzar el 67% a los 6 meses y al 69% a los 12 meses. A pesar de que la mayoría de los adolescentes informaron que habían mejorado, un tercio aún experimentaba dolor en la rodilla y seguía siendo un impedimento para su práctica deportiva. 

Esta enfermedad hay q considerarla de larga duración y esta no es tan breve como se describe en la literatura. A los 12 meses de seguimiento menos del 50% respondió que estaría satisfecho de vivir con los síntomas actuales. Lo importante como ya mencionamos anteriormente es la adherencia y conseguir mantener el entrenamiento durante un periodo más largo de tiempo.


BIBLIOGRAFÍA

Rathleff MS, Winiarski L, Krommes K, et al. Activity Modification and Knee Strengthening for Osgood-Schlatter Disease: A Prospective Cohort Study. Orthop J Sports Med. 2020;8(4):2325967120911106. Published 2020 Apr 6. doi:10.1177/2325967120911106

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Héctor Tarrío

Director Buenaforma Estudio de entrenamiento personal. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Master en Gestión de Instalaciones deportivas (Universidad Politécnica de Valencia). Master en Alto Rendimiento Deportivo en Deportes Cíclicos (Universidad de Murcia) Entrenador Personal NSCA-CPT (National Stregth and Conditioning Association). Entrenador Superior de Natación (RFEN). Entrenador Superior de Triatlón (FETRI). Apasionado del entrenamiento personal, del rendimiento deportivo en deportes de resistencia y la prevención de lesiones.

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