Enemigos microscópicos II: El VIH

mayo 23, 2012
Bibiana Carreira

Con este artículo continúo hablando de las grandes enfermedades infecciosas que afectan a la población mundial en la actualidad, como son la gripe, de la que ya hablé anteriormente, la tuberculosis, la malaria, y el que toca comentar hoy: el sida.

La enfermedad del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) está causada por el virus VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) que se caracteriza por tener una gran capacidad de mutar y variar su genoma, lo que explica que sea tan difícil encontrar mecanismos para combatirlo. Las formas que afectan al ser humano, el VIH-1 y VIH-2, siendo el primero el más agresivo y frecuente. Se calcula que podría haber al menos un millón de VIH distintos repartidos por el mundo, cada uno con sus variaciones características, pero por si esto fuera poco, una vez el virus entra en el ser humano, va evolucionando de tal forma que se pueden encontrar miles de variantes en la sangre de una misma persona.

El sida ya ha sido considerada la mayor plaga de la humanidad. Se estima que hay alrededor de 33 millones y medio de personas afectadas, la gran mayoría del África Subsahariana y del sudeste de Asia, donde se producen la gran mayoría de las muertes, aunque no debemos subestimar su importancia en el resto de países.

Un estudio publicado en 2009 situaba a España entre los países europeos que “exportan” más casos de sida, junto con Grecia, Portugal y Serbia. Esto se debe principalmente al turismo, la gente se contagia en estos destinos y luego lleva la infección a sus países de origen.

UN POCO DE HISTORIA

Se sabe que el virus que causa el sida empezó a infectar a los humanos hace aproximadamente un siglo. Tiene sus orígenes en una familia de virus que ataca a simios en la zona central y occidental de África, llamados VIS (virus de la inmunodeficiencia en simios). No se sabe exactamente cómo se produjo el salto de especie ni por qué no se produjo hasta tan tarde el pico de contagio, aunque se piensa que podría ser porque se necesitan grandes grupos de personas para que se contagie con eficacia.

Se cree que el epicentro de la pandemia a principios del siglo XX fue la actual Kinshasa, y la transmisión iría progresando de forma exponencial hasta llegar a EEUU a principios de los 70, probablemente procedente de la emigración desde Haití. La pandemia se empezó a hacer evidente en 1981, cuando se observó en EEUU un número elevado de enfermedades poco habituales que afectaba sobre todo a las comunidades conocidas como las 4 H: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos.

MITOS Y RUMORES

Se cree que el sida podría haberse extendido rápidamente entre los homosexuales a principios de los años 80 gracias al denominado “paciente cero”. Éste era un auxiliar de vuelo especialmente promiscuo que mantuvo relaciones sexuales con al menos 40 de los primeros casos de sida detectados fuera de su lugar de origen (África y el Caribe). Otra historia alrededor de los orígenes del sida cuanta que el gobierno ruso extendió el rumor, a través de un periodista británico, de que el VIH había sido creado en laboratorios estadounidenses y liberado sobre África. Los científicos de EEUU no tardaron en responder afirmando que el VIH era demasiado complejo, y que ni siquiera entendían cómo funcionaba, no habiendo ningún laboratorio en el mundo capacitado para fabricarlo. Con el tiempo se afirmó que los verdaderos orígenes de este virus poco tienen que ver con la mano del hombre.

MECANISMOS DE CONTAGIO

A pesar de todos los rumores de posibles vías de contagio que existen, las únicas formas comprobadas son estas tres:

  • Vía sexual: a nivel mundial, la vía más frecuente de transmisión es la vía heterosexual, y es más frecuente la transmisión de hombre a mujer.
  • Sangre y derivados: la causa más común es por compartir jeringuillas usadas entre personas infectadas por los usuarios de droga vía intravenosa.
  • Transmisión vertical: la infección se puede transmitir durante el embarazo, siendo más frecuente en el tercer trimestre, en el momento del parto, y durante la lactancia materna.

A parte de estas formas de contagio no se ha observado ninguna otra secreción (saliva o sudor…) por la que se pueda transmitir el virus, que además, no sobrevive demasiado tiempo fuera del cuerpo humano.

HISTORIA NATURAL DE LA ENFERMEDAD

Cuando un sujeto se infecta con el VIH pasa por una serie de fases hasta llegar a desarrollar la enfermedad completa. Las células diana de este microorganismo son los linfocitos CD4, una célula crucial para el desarrollo de la respuesta inmune, lo que explica que la consecuencia final de la infección por VIH sea una inmunodeficiencia.

  1. Fase de primoinfección: ocurre entre 2-4 semanas después de que la persona haya tenido contacto con el virus. En esta se produce un aumento de la carga viral en suero, y un descenso no muy marcado de los linfocitos CD4. Muchas veces no produce ninguna sintomatología, y en general produce síntomas que se pueden confundir con otras patologías, como pueden ser una mononucleosis, una meningitis, un rash cutáneo o una gripe, por lo que suele pasar desapercibida.
  2. Fase asintomática: tiene una duración media de unos 10 años, en los que poco a poco se va deteriorando el sistema inmune y el virus permanece latente durante años. En este periodo de latencia, el sujeto infectado puede llegar a contagiar a varias personas, ya que en la mayoría de los casos desconocen que estén afectados por el VIH y no toman las precauciones necesarias.
  3. Fase final, o fase de sida: pasados estos años de latencia, el virus se reactiva por motivos que aún no están claros, y empieza a dividirse haciendo que el recuento de CD4 caiga empicado, y da lugar a la inmunodeficiencia propiamente dicha. Esta última es la fase visible de la enfermedad, que se manifiesta principalmente por el desarrollo de enfermedades poco comunes en personas con un sistema inmune competente, siendo las más características: neumonías y meningitis por gérmenes poco habituales, infecciones por Candida, toxoplasmosis cerebral, tuberculosis graves, sarcoma de Kaposi, etc.

DIAGNÓSTICO DE LA INFECCIÓN

El diagnóstico de la infección en la actualidad se realiza mediante la detección de los anticuerpos en suero (de ahí el término seropositivo) que el cuerpo genera contra el virus, mediante una técnica denominada ELISA. Si esta prueba da positivo, y luego se confirma con otra llamada Western blot, la probabilidad de error en el diagnóstico sería inferior al 0.003%.

Existen otras pruebas menos específicas y menos sensibles, pero que tienen utilidad en países en desarrollo, que a menudo no tienen recursos para aplicar pruebas más precisas. También es posible el cultivo del virus, pero éste no se utiliza porque las medidas de seguridad que se requieren para llevarlo a cabo lo descartan como método de diagnóstico rutinario.

Como es de esperar, el diagnóstico precoz es uno de los pilares para la prevención de la transmisión de la enfermedad a nivel mundial.

TRATAMIENTOS INDICADOS

En la actualidad el sida es una enfermedad que no tiene cura, es decir, no existe un tratamiento que elimine el virus de una persona infectada, sin embargo se ha conseguido que pase de ser una sentencia de muerte a una enfermedad crónica que tarde años en evolucionar. Los fármacos que consiguen esto son los famosos antirretrovirales, que evitan que el VIH se reproduzca y lo mantienen controlado, reduciendo de forma espectacular la mortalidad de la enfermedad.

Desde 1987, cuando se descubrió el primer antirretroviral (AZT o zidovudina) se han descubierto unos 25 fármacos de siete tipos diferentes que pueden actuar contra el VIH, siendo más eficaces en combinación que actuando de uno en uno.

El régimen terapéutico de primera elección en la actualidad se denomina TARGA (terapia antirretroviral de gran actividad), y consiste en la combinación de tres de estos fármacos como mínimo, al menos de dos tipos diferentes, y es especialmente útil en prevenir la transmisión de madre a hijo. Estas combinaciones de fármacos hacen que la esperanza de vida aumente de unos 12 años después de la primoinfección hasta casi 40. No obstante, el tratamiento tiene sus inconvenientes, puesto que como todos los microorganismos, éstos han aprendido a desarrollar resistencias y algunos pacientes tienen intolerancias a estos fármacos.

El tratamiento crónico con estos fármacos puede llevar al enfermo a desarrollar efectos secundarios, como pueden ser enfermedades cardíacas y hepáticas, cáncer, diabetes o lipodistrofias (redistribución anormal de la grasa corporal).

LO MÁS IMPORTANTE: LA PREVENCIÓN

La prevención ideal para el VIH sería el desarrollo de una vacuna eficaz, pero por desgracia actualmente estamos muy lejos de este objetivo, ya que a la gran variabilidad del virus se le suma el hecho de que su objetivo sea el sistema inmune, lo que hace muy difícil conseguir una vacuna. Mientras se sigue investigando para llegar a alcanzar ese objetivo, lo que nos queda es aplicar las medidas de prevención adecuadas.

El hecho de que con los nuevos tratamientos la mortalidad de la enfermedad haya disminuido, ha hecho que disminuya el miedo al contagio y que se pasen por alto las medidas de prevención básicas, ya por todos conocidas, como el uso del preservativo para evitar el contagio por vía sexual o evitar compartir las jeringuillas en los consumidores de droga por vía intravenosa.

No obstante, en esta parte del mundo la gente está más o menos concienciada con la situación, pero el gran problema del VIH siguen siendo los países con menos recursos, y con creencias o religiones que inculcan en la población mitos y falsas percepciones sobre la enfermedad y el contagio

Se ha comprobado que la circuncisión no es un método eficaz al 100% como afirma alguna gente, sin embargo puede disminuir en un 60% la probabilidad de contagio en el hombre en relaciones heterosexuales. Esta práctica, que frenaría de forma substancial los casos de sida en muchas áreas sin tantos recursos, también se encuentra con problemas culturales entre la población: por ejemplo, en Níger, donde la comunidad es preferentemente musulmana (hombres circuncidados y menos libertad sexual) el porcentaje de infectados es del 0.7%, mientras que en países como Botsuana, donde las cifras de circuncisión son bajas y las relaciones sexuales múltiples habituales, los seropositivos alcanzan el 25% de la población.

BIBLIOGRAFÍA:

-Manual CTO de Medicina y Cirugía. Enf. Infecciosas

-Las grandes plagas modernas. Salvador Macip

Imagen 1 |  mapas.owje.com Imagen 2: paraguay.com

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Bibiana Carreira

Licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Santiago de Compostela, entre los años 2004-2010. Cuenta con experiencia como médico de mutua, en donde ha trabajado con el fin de aumentar sus conocimientos en el área de medicina del trabajo y traumatología

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