La paradoja de la obesidad: Evidencias y dieta

junio 25, 2012
Veronica Varela

En este artículo vamos a seguir con el tema de obesidad, iniciado en semanas anteriores. Sin embargo, vamos a seguir muy de cerca un artículo publicado el 3 de junio de este año por el Dr Carlos Tajer. En su artículo se pone en tela de juicio la obesidad y sus paradojas, las cuales intentaremos acercar a nuestros lectores poco a poco.

Entonces como hemos dicho anteriormente la obesidad es una enfermedad crónica, metabólica, inflamatoria, caracterizada por un exceso de grasa corporal que se deposita en diferentes localizaciones que confieren distinto riesgo de morbi-mortalidad. Debemos de entender que la obesidad genera patología a través de daño funcional y morfológico de los tejidos  a causa del depósito de lípidos, que por exceso de triglicéridos e inflamación de estos se daña la función de las células que no forman parte del tejido graso de nuestro organismo. Particularmente, la grasa abdominal es un predictor independiente de mortalidad. Por lo tanto, se ha demostrado que los obesos especialmente, presentan niveles más elevados de triglicéridos y más reducidos de HDL colesterol, colesterol malo. Se puede decir que estos factores están muy relacionados con la grasa intra-abdominal, por lo que el perder peso de forma moderada, mejora los efectos secundarios a la obesidad.

En este artículo vamos a estar más centrados en el factor dieta y su influencia en la obesidad. Debido a la gran cantidad de información que circula en nuestra sociedad, no somos capaces de distinguir que es lo mejor, lo más saludable y por lo tanto lo más beneficioso, en términos obesidad-dieta. El pretender buscar una solución para mejorar la calidad de vida de personas con sobrepeso o obesas a través de la pérdida de peso sin pensar en otros factores, es un tema polémico y crucial que necesita ser dilucidado en pro de una mejora en la calidad de vida de  quien lo padece.

Por lo tanto, siguiendo el artículo del Dr. Tajer se nos invita a preguntarnos lo siguiente:

¿Existen evidencias que nos afirmen que el perder peso a través de una dieta va a frenar los efectos secundarios de la obesidad? Y La respuesta es NO.

La relación dieta hipo-grasa y pérdida de peso, ha sido discutida en numerosos estudios, los que han concluido que el promedio de pérdida de peso es de más o menos 1kg, pero sin una modificación significativa de los niveles lipídicos, y sin ningún efecto sobre la morbi-mortalidad. Por lo que las recomendaciones impuestas hasta ahora, como las propuestas por Estados Unidos, en términos de proporción deseable de calorías favoreciendo hidratos de carbono o proteínas respecto de grasas no ejerce efectos beneficiosos sobre la salud, de esta forma, la poca información que se tiene con evidencias científica solo nos orientan al consumo de dieta mediterránea, enriquecida en aceite de oliva, frutas, nueces, pero que no tiene como objetivo la reducción de peso.

Otro punto fuerte del artículo analiza las evidencias en relación al bajar de peso. En varios estudios centrados en la reducción de peso del enfermo, los que se han sido controlados por largos períodos, se asoció la pérdida evolutiva del peso con una mayor mortalidad, en personas sin patologías aparentes. Como ejemplo a esta conclusión, un estudio efectuado en Malmo, Suecia, incluyó 5.722 personas sin patología aparente que fueron controlados cada 6 años en dos oportunidades, comparando la evolución del IMC y la evolución clínica posterior durante 16 años. Entonces, en  aquellos que disminuyeron su IMC en por lo menos un punto en diez años (lo que viene a ser 4 kg en forma aproximada) se observó un riesgo incrementado de mortalidad. En este mismo estudio, en el que se incluyeron personas fumadoras, se encontró que los obesos tuvieron una mayor mortalidad cuando bajaron de peso que cuando se mantuvieron estables, sin distinción de consumo de tabaco. Sin embargo, estas observaciones tienen un sesgo muy importante, ya que se agrupa a personas que quisieron bajar de peso por prevención con las que ya tenían algún tipo de enfermedad.

Por lo tanto debemos diferenciar entre personas que quieren bajar de peso y personas que tienen que bajar de peso. Así pues, en una investigación en la que la muestra fue de 4.896 individuos de 56 a 75 años se confirmó que el descenso no intencional se asoció a un incremento del 71% de la mortalidad. Sin embargo, en los que disminuyeron intencionalmente de peso el riesgo de muerte descendió en un 41%, a expensas de enfermedades cardiovasculares.

El problema de la relación dieta-obesidad es que tenemos pocas herramientas útiles para apoyar nuestra estrategia orientada a la reducción del peso. No hay un mensaje de prevención contundente y a mayores se suma el pensamiento generalizado de que es muy difícil y que los sacrificios son muy grandes para lograrlo. Tendríamos que modificar nuestros hábitos, estilos de vida, volvernos más activos, en algunos casos tomar medicamentos…a todo esto se suma que la mayoría de los pacientes que atiende a un cardiólogo, es decir, es población añosa o con enfermedad cardiovascular conocida, ya que la gente joven con sobrepeso o obesos no se preocupan tanto por esos 3 kilos de más.

Sin embargo hay indudables evidencias del beneficio sobre la mortalidad de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, como el ejercicio físico. Pero hay menos evidencias, sobre todo en personas con enfermedades secundarias por obesidad, de los beneficios de bajar los contenidos grasos de la dieta o intentar bajar de peso. En contextos particulares, como casos de difícil control de los efectos secundarios de la obesidad con estrategias farmacológicas, el bajar de peso es ya una indicación terapéutica con un objetivo preciso, como controlar la tensión, diabetes…Sin embargo no se sabe explicar realmente el por qué bajar de peso es “mejor”. Quizá las recomendaciones que se repiten continuamente, como bajar unos kilitos, comer menos pan, de todo pero poco, tienen su raíz en conclusiones menos científicos y más popular. Una referencia a este es el origen etimológico de obeso: “comer mucho”.

Como podemos observar este artículo abre debate acerca de la influencia de la dieta en el sobrepeso u obesidad. Debemos tener claro que aquí se habla de dieta para el tratamiento de obesidad y sus factores secundarios y no como prevención. Por lo que espero comentarios,  que nos ayuden a encarar este dilema de una forma más clara y abierta. Recordemos también que la información presentada ha sido obtenida de un artículo recientemente publicado y tratando un tema muy novedoso, por lo que puede dar lugar a cierta polémica. Esperemos a ver…

BIBLIOGRAFÍA:

Dr. Carlos D. Tajer “La obesidad y sus paradojas. Tratando de elaborar un mensaje

coherente para la prevención secundaria”  intramed.net

Imagen 1 | larazon.es Imagen 2 | bajardepesoconejercicio

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Veronica Varela

Investigadora Predoctoral “Healthy habits and drugs Consumption in University Students”, Licenciada en Actividad Física y Ciencias del Deporte, Diplomada en Magisterio: especialidad en Educación Física en la Universidad de Vigo. Ha realizado intercambios internacionales para el doctorado en Loughborough University, Inglaterra, y en la Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil.

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